Archive for 29 diciembre 2011

Los peligros de la Ley de Competencia Desleal (para el abogado que la alega)

29 diciembre 2011

Me llama la atención una constante en bastantes Sentencias -no solamente del Supremo sino también de Audiencias- que aplican (o no) la Ley de Competencia Desleal. Se percibe una cierta irritación ante la alegación indiscriminada de la LCD, ya sea de sus comportamientos concretos o de la cláusula general. Tengo la impresión de que en la primera década de vida de la Ley cuajó la idea de que “llega donde no llegan otras”, lo que era cierto en parte, entre otras cosas por la coexistencia con la entonces decrépita LEC o por la falta de plena sintonía de la Ley de Marcas de 1988 con la Directiva comunitaria. Eso generó, creo, una perniciosa práctica de cita por aluvión que molesta especialmente a los jueces, obligados a pronunciarse sobre alegaciones poco fundamentadas.

Ya desde las primeras Sentencias del Supremo aplicando la Ley se percibió un trazo mucho más fino. De entrada se concretaba la relación entre la cláusula general y los supuestos concretos. Más adelante se iba perfilando la función de los distintos tipos. Además también se empezó a distinguir las infracciones marcarias de las conductas desleales conforme la LCD. Todo ello con un objetivo que casi podríamos reducir a leyes fundamentales:

No me haga usted alegaciones a peso. Sobre todo no me acumule comportamientos sin fundamentarlo.

No me alegue una conducta concreta cuando debiera alegar otra distinta. Elija bien.

No invoque la cláusula general en vano.

Y si incumple esas reglas, prepárese porque lo voy a destacar, y si tiene usted un cliente que se lee la Sentencia le puede poner luego en un apuro.

Ejemplos muy claros de lo dicho pueden verse en muchas Sentencias, en las más recientes se aprecia cada vez de manera más reiterada y evidente. De las últimas que he visto, la STS de 16-11-2011 (L’Oreal v. Coty Astor) (cfr. para un comentario el blog de J. Alfaro y el blog de J.B. Faylos) o la STS de 22-11-2011 (Azkaran vs Canal Salud 24 y Unbit Software (cfr. para un comentario el blog de J. Alfaro), en donde entre otras cosas se deja caer que si el propio demandante no se cree la invocación a la cláusula general, el Tribunal no le va a hacer el más mínimo caso: “sin embargo sucede que la argumentación combatida se formuló con el carácter de “a mayor abundamiento”.

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Una STS sobre el deber de abstención de los administradores en caso de conflicto de intereses

20 diciembre 2011

Hay que abstenerse si el interés del que te ha nombrado no coincide con el interés de la sociedad aunque los demás socios asuman que tú estás ahí para defender los intereses del que te ha nombrado.

La STS de 17-11-2011 (ponente Ferrándiz Gabriel) plantea el interesante tema de la infracción de los deberes de lealtad por parte de los consejeros nombrados por una de las partes. De todos modos, conforme uno avanza en la lectura de la sentencia tiene la sensación de que es como esas películas que tienen un trailer muy prometedor (la relación se califica como joint venture), luego en su arranque parecen muy novedosas y en cambio acaban de manera previsible.

Entre comillas y en cursiva las afirmaciones textuales del TS.

Mazda Motor Corporation (MMC) y Mazda Motor España, SA (MME), distribuidora en el mercado español de los productos de la primera, decidieron integrar sus actividades, adquiriendo MMC una parte del capital y designando de conformidad a lo acordado 3 consejeros. Cuando empezó a haber discrepancias en el seno de MME, los votos de los consejeros designados por el fabricante MMC eran sistemáticamente favorables a los intereses de esta. MME interpuso una acción social en la que reclamaba como daño a reparar el “valor real de la empresa de distribución de que la citada sociedad era titular […] había sido eliminada del mercado por el comportamiento de los tres administradores demandados y debía ser indemnizada por ello”.

La acción fue desestimada tanto en primera instancia como por la AP, que consideró que “los demandados no habían ejecutado el comportamiento que en la demanda se les atribuía como administradores de MME sino como mandatarios de MMMC y que tal particular situación se había producido con el consentimiento de todos los interesados, al dar vida y ejecutar el acuerdo de participación […]. También consideró […] que no existía una adecuada relación causal entre el comportamiento atribuido a los demandados y el daño cuya reparación se había reclamado”.

La casación se centra en que “el Tribunal de apelación no había tenido en cuenta que se trataba de una empresa común en la que se había producido un conflicto de intereses entre la sociedad y una de las socias -ambas vinculadas entre sí, además, por un contrato de distribución- en el ámbito reservado a la actuación de los administradores demandados; ni que, ante tal realidad, éstos habían optado por actuar abiertamente en interés de MMC, cuando debieron – en último caso – renunciar a sus cargos de consejeros o, cuanto menos, comportarse con neutralidad. Concluye afirmando que, al no haber respetado el deber de lealtad que les era exigible en la indicada situación de conflicto de intereses- los de MME, de la que eran administradores, y los de MMC, que les había situado en el consejo de administración de aquella-, los demandados infringieron la norma del mencionado artículo 127 y le causaron con ello el daño por el que debían responder, en aplicación del también citado artículo 133”.

“Los demandados admitieron, ya al contestar la demanda, que su función en el consejo de administración era, exclusivamente, la de representar y defender los intereses de Mazda Motor Corporation, puesto que así se había convenido por ambas sociedades en el llamado acuerdo de participación. […] Describen, con ello, la realidad de uno de los supuestos clásicos del conflicto de intereses, en el sentido de imposibilidad de gestionar adecuadamente los encontrados de MME y MMC. […] En tal situación, el administrador de una sociedad, obligado como tal a defender los intereses de la misma, debe actuar como un representante leal comunicar a los demás administradores o al órgano que, según las circunstancias, debiera ser el destinatario de tal noticia, la existencia del conflicto, y abstenerse de intervenir en las operaciones en que los intereses colisionen”.

“[…] Resulta evidente que a los demandados no se les puede imputar consecuencias de no haber comunicado al consejo de administración la realidad del conflicto, ya que el mismo era conocido por los miembros de dicho órgano, como resultado directo del acuerdo de participación accionarial […] Sin embargo, el repetido acuerdo entre las dos sociedades no justificó que los demandados no se abstuvieran cuando, según lo expuesto, debían haberlo hecho, ya que sobre la libertad de pacto prevalecen las exigencias de transparencia e información que reclama la protección del mercado y de los terceros ante la realidad de un centro de imputación de consecuencias jurídicas – en el caso, la sociedad recurrente – que opera sin comprometer, más que limitadamente, el patrimonio de los socios”.

Finalmente, el giro y el final convencional:

El TS recuerda la constante exigencia de probar la causalidad entre el acto antijurídico y el daño y se remite a la SAP que “en ningún caso aceptó que la desaparición de la distribuidora hubiera sido consecuencia de la actuación de los administradores demandados: había sido la conducta de la fabricante, que fue la que decidió desvincularse y poner fin a la relación contractual con su distribuidora, empleando los medios adecuados a ese fin”.

Confirma, por tanto las Sentencias de instancia.

Dos interesantes sentencias sobre marcas: los casos Dexeus y Scalextric

5 diciembre 2011

Los que nos dedicamos a esto hemos experimentado en los últimos años una evidente mejora en la calidad y cantidad en el acceso a Sentencias. No hace tanto tiempo (sin llegar al tango diríamos que quince años no son nada) apenas teníamos acceso a través de los Repertorios Aranzadi a extractos de las Sentencias del Supremo, en algunos casos seleccionados de Audiencias y rara vez de Tribunales de Primera Instancia. Además, el extracto omitía muchas veces hechos relevantes para la comprensión del problema. Ahora incluso nos enteremos por la prensa de las Sentencias y quedamos a la espera de leerlas con calma, tal como pasa aquí.

El Derecho de marcas es agradecido para explicar. Los ejemplos de la realidad son múltiples y se consigue conectar a los estudiantes de inmediato. Recientemente ha habido dos pronunciamientos que son muy adecuados para este fin: De una parte, la prohibición de uso del propio nombre como marca en una sentencia referida a Santiago Dexeus. De otro lado, en relación a Scalextric el uso de marcas ajenas para dar mayor verosimilitud a sus coches. En este caso, Scalextric era la demandada. Ya que estamos, también podemos recordar que fue protagonista de otro pleito interesante, actuando en este caso como demandante: la Sentencia de 18-9-2008 de la Audiencia Provincial de Madrid, Sección 28ª, sobre aprovechamiento de la reputación ajena y violación del derecho exclusivo de la marca Scalextric por su mención en el empaquetado de los juguetes comercializados por un competidor.