RDGRN 4-11-2011: Acreditación de la realidad de las aportaciones dinerarias pendientes

No hay mucha jurisprudencia sobre los ahora llamados desembolsos pendientes y la que hay está relacionada principalmente con cuestiones que aparecen en el ámbito de la liquidación, por lo que creo digna de mención esta RDGRyN de 4-11-2011 que resuelve un caso en el que se otorga una escritura pública “en virtud de la cual se formalizaba el desembolso, mediante aportaciones dinerarias, de los dividendos pasivos correspondientes a determinadas acciones de una sociedad anónima, así como la reducción de capital social por amortización de acciones cuyos dividendos pasivos no habían sido desembolsados. A la escritura se acompañaban ciertos documentos como la correspondiente certificación de acuerdos sociales, la publicación de los anuncios de reducción y el informe especial del auditor, nombrado por el Registro Mercantil, que como reza al final del mismo, había sido «preparado únicamente a los fines previstos del artículo 301 del TRLSC”.

Se plantean los requisitos de acreditación de “la realidad de las aportaciones dinerarias que se efectúan para desembolsar los denominados dividendos pasivos”.

Según la DGRyN “el legislador societario ha encomendado siempre de forma exclusiva el control de existencia efectiva, de la realidad de las aportaciones dinerarias al notario autorizante del correspondiente instrumento público en que se formalice la prestación de tal contravalor del capital social (escritura fundacional, de aumento de capital o de desembolso de dividendos pasivos). De manera tasada se impone que esta comprobación directa la haga el notario, ya sea a través de la certificación (que se unirá a la escritura) justificativa del depósito de las sumas dinerarias en una entidad de crédito a nombre de la sociedad, o bien, en caso de recepción por éste de aquellas sumas, mediante el depósito que haga de las mismas a nombre de aquélla, debiendo quedar la oportuna constancia documental, según el sistema seguido, en los términos previstos en el artículo 62.1 LSC.

No habiéndose producido aquí la acreditación de la realidad de los desembolsos dinerarios en la forma legalmente exigible, debe reconocerse que la correspondiente escritura adolece de ese defecto, toda vez que aquel requisito no puede entenderse cumplimentado por la comprobación contable que ha llevado a cabo el auditor nombrado por el Registro Mercantil. Además de que el informe de éste se emite con otro fin (el previsto en el artículo 301 LSC, en el marco de la compensación de créditos como contravalor del capital social, sin que pueda ser utilizado «para ninguna otra finalidad»), en ningún caso cabe que la realidad de las aportaciones dinerarias pueda acreditarse mediante el procedimiento, más indirecto y mediato, del examen de la contabilidad social, por mucho que éste haya sido verificado por un experto designado por el Registro Mercantil”.

La solución me parece bastante clara, es de esos supuestos en que intituitivamente uno hubiera dihco lo mismo que la DGRyN. A todo esto me sorprende que no se haga mención en ningún momento de que los llamados dividendos pasivos reciben ahora el nombre de desembolsos pendientes.

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