El artista antes conocido como Prince (que al parecer es de nuevo conocido como Prince) contra la piratería

Prince Rogers Nelson demanda a Dan Chodera, Karina Jindrova y a 20 Does (o sea, personas no identificadas) alegando massive infringement and bootlegging of Prince’s material. Pide 1 millón de dólares a cada uno de los codemandados.

La piratería que combate no es la moderna, asociada a descargas de material original, es decir, las grabaciones que podemos comprar en tiendas ni por supuesto al top manta. Se dirige contra una más tradicional: los conocidos genéricamente como “discos piratas” o bootlegs en inglés. El bootleg es una grabación no oficial. A veces de sesiones de estudio que con el paso de los años se convierten en reverenciadas por los fans (quizás los que ejemplifican al máximo el fenómeno sean los Beatles y Bob Dylan, aunque hay otros muchos casos concretos muy célebres como el Smile de los Beach Boys). A veces son actuaciones en radio o TV y mayoritariamente son conciertos en directo. Al bootleg tradicional se le llama ahora ROIO: (audio and video) recordings of independent origin which have not been officially released.

Existen numerosas páginas desde las que se accede a grabaciones de este tipo: algunas en descarga directa, otras mediante intercambio de archivos a través de sistemas P2P -de usuario a usuario-. Algunas de estas páginas, las más serias, contienen disclaimers y cláusulas opting out del siguiente tenor: No audio or video content is hosted here. We only provide meta information files for the ROIOs. If you’re an artist (or a legal representative of an artist or its estate) and you don’t want your ROIOs shared for free among your fans, you may opt out any time by sending e-mail to the site admin. We will then put you in our list of not allowed artists, known as the NAB list. This will halt all sharing of your ROIOs using our trackers within minutes. BTW, the ROIOs exist, you can’t make them vanish. So, why not let your fans get them for free from one another instead of having to purchase them from commercial bootleggers on auction sites?. Por ejemplo, en la que he consultado yo no se permiten grabaciones de Prince.

No hay aquí espacio para desarrollar la cuestión con todo detalle, pero me parece un apunte interesante de cara a repensar los derechos de autor en la era digital, considerar que determinadas grabaciones no deben estar sometidas a una aplicación expansiva de los derechos de autor. En las que provienen de emisiones por TV o radio lo veo bastante claro, en las grabaciones en directo en la medida en que haya tolerancia del artista también estoy bastante conforme. Evidentemente el hecho de que no estén disponibles comercialmente me parece un factor muy relevante. Tampoco es irrelevante la constatación empírica del ámbito de difusión de este tipo de grabaciones: se dirigen a un público convencido y contribuyen a fidelizarlo con el artista.

Acabamos con minutos musicales, el genio de Minneapolis con unos amigos homenajeando a George (ojo cuando aparece desde un rincón hacia los 3.29): While my guitar gently weeps. Espero que no me demande por esto.

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Una respuesta to “El artista antes conocido como Prince (que al parecer es de nuevo conocido como Prince) contra la piratería”

  1. Descargas, periscopes y consentimiento tácito | Mercantilista sin ánimo de lucro Says:

    […] música de Prince en internet (desde los servicios de streaming al youtube).  Precisamente yo hace un tiempo hice referencia a esa lucha en defensa de sus […]

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