Una buena RDGRN -o dos- para explicar algunos principios registrales

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La RDGRN 11-2-2014 puede servir muy bien como ejemplo para explicar algunos principios básicos de funcionamiento del Registro Mercantil y de paso recordar que la junta no es competente ni para otorgar ni para revocar poderes. Conectada directamente con la RDGRN 10-2-2014, ambas son buen ejemplo de lo desordenada que puede ser a veces la vida de una sociedad.

Los problemas se retrotraen a una junta de 2011, cuyos acuerdos se presentan a inscripción en julio de 2013. La sociedad no depositaba cuentas y estaba de baja en el Indice de Entidades Jurídicas, defectos que se subsanan. Cuando se pretende volver a inscribir en septiembre de 2013, se rechaza el cambio de administrador pretendido porque en los asientos registrales figura como administrador único una persona distinta del cesante, al haberse inscrito el nombramiento por otro registrador en una escritura presentada en agosto de 2013 con base en una junta celebrada -y escritura otorgada- en octubre de 2012. La recurrente alega que el nombramiento de administrador no debería haberse inscrito por haberse presentado dicha escritura (la de octubre de 2012) durante la vigencia del asiento de presentación de la anterior (la escritura de 2011 presentada en junio de 2013) y ser contradictoria con ésta, por lo que solicita que dicha inscripción sea revocada y se inscriba la escritura cuya calificación es objeto de recurso.

Entre las afirmaciones de interés de la DGRN -nada nuevo, en realidad, pero interesantes al estar todas juntas- destacamos las siguientes (la primera es de la RDGRN de 10-2, las otras de la de 11-2):

“La calificación negativa del registrador no es cauce hábil para acordar la cancelación de asientos ya practicados y que, hayan sido o no extendidos con acierto, quedan desde entonces bajo la salvaguardia de los Tribunales y, por tanto, no puede ser modificados en tanto no medie acuerdo de los interesados o resolución judicial que así lo establezca”.

“No cabe en el presente recurso ni cancelar la última inscripción practicada de nombramiento de administrador, ni cuestionar los efectos que de tal asiento se derivan en tanto no se proceda a su rectificación por el procedimiento legalmente previsto, si hubiere lugar a ello. […] No cabe acoger las alegaciones de la recurrente en cuanto rebaten la calificación recurrida sobre la base de la improcedencia de dicho asiento inscrito. Éste surtirá los efectos que le son propios, entre los cuales se encuentran los derivados del principio de tracto sucesivo, según el cual la inscripción del cese de un administrador requiere necesariamente la vigencia de la inscripción de su nombramiento”.

“Debe confirmarse la nota del registrador respecto de la falta de competencia de la Junta general para revocar los poderes otorgados. Es doctrina ya consolidada de este Centro Directivo, que la Junta general no puede otorgar poderes –y lo mismo debe entenderse respecto de la revocación de los mismos–, ya que el órgano competente para ello es el órgano de administración dada la distribución competencial entre los diversos órganos sociales y la atribución a aquél de la representación de la sociedad en juicio y fuera de él”.

“Por último, respecto de las referencias que la nota impugnada incluye sobre la existencia de otros documentos con asiento de presentación vigente que contienen acuerdos aparentemente contradictorios […] no cabe una traslación mecánica de los principios registrales que juegan en el registro de bienes prototípico como es el Registro de la Propiedad en un registro de personas como es el Registro Mercantil. La preferencia excluyente o en rango de derechos reales distintos impuestos sobre una misma finca no es lo mismo que la contradicción que se ventila entre hechos registrables incompatibles (normalmente acuerdos y decisiones sociales) que se predican de un sujeto inscribible en el registro de personas. En un registro de personas como es el Registro Mercantil, el llamado principio de prioridad no puede tener el mismo alcance que en un registro de bienes, donde los derechos que sobre ellos recaigan o bien son incompatibles o gozan entre sí de preferencia en razón del momento de su acceso al registro. Por ello, aunque el artículo 10 RRM haga una formulación de tal principio, formulación que no aparece con rango de ley, su aplicación ha de ser objeto de una interpretación restrictiva, atendida la naturaleza y función del Registro Mercantil y el alcance de la calificación donde los principios de legalidad y de legitimación tienen su fuente en la Ley (en el Código de Comercio)”.

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2 comentarios to “Una buena RDGRN -o dos- para explicar algunos principios registrales”

  1. antonio Says:

    No obstante, una muestra de la genérica capacidad gestoria de la Junta se recoge en la Sentencia del Tribunal Supremo de 22 de noviembre de 2002 (RJ 2002/10272), que reconoce la competencia de la Junta para el otorgamiento de mandato al consejero delegado en orden a la compra de acciones de una sociedad. Señala esa resolución que: “El tercero de los motivos del recurso de casación estima violación de los artículos 48.1, 76 y 78 de la Ley de Sociedades Anónimas por entender que aquel acuerdo de la Junta General era de competencia del Consejo de Administración y, por ello, nulo./ El motivo se desestima por una triple razón. En primer lugar, porque el órgano soberano de la sociedad anónima es la Junta de accionistas; ésta, que no tiene enumeradas en la Ley sus concretas funciones, puede afirmarse que es el órgano máximo de gobierno, si bien debe respetar la competencia de los demás órganos; así, en cuanto aquí interesa, no puede asumir el ejercicio directo de funciones de gestión y representación de la sociedad, que corresponde a los administradores, ni puede traspasar limitaciones impuestas por normas imperativas; pero en el caso presente, no se han dado estos supuestos y entra en la competencia del alto gobierno de la Junta el mandato al consejero-delegado, para la compra de las acciones de una sociedad […].

  2. merchantadventurer Says:

    Muy interesante Antonio, Debería reformular la primera frase y poner “y de paso recordar que según la DGRN la junta no es competente ni para otorgar ni para revocar poderes” porque la cuestión tiene matices.
    Aquí mismo citaba otra Resolución en la que se planteaban problemas de competencia orgánica, se realizaba alguna afirmación discutible y se resolvía la cuestión con una pirueta final

    https://merchantadventurer.wordpress.com/2013/08/28/organo-competente-para-designar-al-representante-persona-fisica-del-administrador-persona-juridica/

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