Editorial: Hay vida después del 27S

Los grandes periódicos anglosajones -en una costumbre importada luego aquí- tienen por costumbre hacer un editorial en época electoral pronunciándose por alguno de los candidatos. Yo no soy un gran periódico anglosajón, ni me voy a decantar por nadie, pero hago un editorial, que hoy me apetece.

Empiezo con un caveat. Podemos simplificar diciendo que hoy hay que decidir entre dos bandos, unionistas e indepes. Yo no soy indepe, así que no voy a votar a ninguna de las dos listas que presentan. Ya no es solo serlo o no serlo, que al final, no deja de ser una cosa emocional, y un sentimiento tan respetable como el otro. Es la frivolidad con que se plantea una modificación estructural de primer nivel. Me asombra que se hable de DUI, con unas condiciones que no se aceptarían ni en una comunidad de vecinos. Me deja atónito que se hagan malabares con las mayorías de votos y de escaños, quedando totalmente olvidadas las amplias mayorías que se reclamaban en las elecciones anteriores, y que el número 4 de la lista actual no obtuvo ni de lejos.

Del lado del “NO” tengo muy claro que no voy a votar a algunos de ellos. En realidad no me apetece demasiado votar por ninguno de los cinco que tienen opciones de entrar en el Parlament pero sinceramente, creo que no está la cosa para decantarse por alguien que no tenga opción alguna de escaño. Así, acabaré votando por algunos de los dos que me han quedado a base de descartar a los que me gustan menos. Pista: no votaré al partido de Gran Jefe Plasma. Tampoco a los naranjitos, cuyo eje central y esencia básica de ser no comparto. Me quedan tres, que en realidad son dos, porque votar a los antiguos socios de CDC -aunque su posición en EL tema está cercana a la mia (algo así como un Unionismo con correcciones del modelo)- me parecería feo legitimar todo lo que han hecho en estos años de responsabilidad (al menos me han dado la idea para poner la canción de arriba, la estupenda Guilty by Association). El candidato bailongo es que el me cae mejor, el que me parece más agudo, pero no me gusta nada la mochila que lleva detrás (desde FG y su torpe carta, al candidato bajo en calorías Pedro o más lejos, la vacua Susana). Los otros, los que quedan, tampoco me ofrecen fiabilidad alguna y desde luego nunca les votaría si tuvieran opciones de ganar, pero también están en esta idea de Unionismo con correciones.

Algunos episodios recientes me han generado sensaciones que van del estupor a la indignación y la vergüenza ajena. Creo que hasta Gandhi les daría una colleja a estos aprendices de apóstoles de la paz que como decía García, no pueden representar a nadie porque no pueden representarse ni a sí mismos. Encima luego habla el ministro del Interior (llevo semanas con un post titulado Presunciones Fernández en la bandeja de borradores) y me dan ganas de exiliarme a Cicely, Alaska. Allí estaban casi todos locos, pero la vida era divertida.

CPrBW1nW8AE6AHuComo dijo Escarlata O’Hara, después de todo, mañana será otro día.

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