Conversión de administrador en liquidador (mediando unas circunstancias especiales)

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La RDGRN de 12 de septiembre de 2016 (BOE de 5-10) plantea un problema de cierta complejidad y sirve para un buen caso práctico, pues obliga a tener en cuenta aspectos diversos de la regulación societaria.  La DGRN estima el recurso en su totalidad

Se debate en este expediente si puede inscribirse una escritura de aceptación de cargo de liquidador de una sociedad por parte de uno de los anteriores administradores, en base a la conversión automática del cargo de administrador en liquidador, constando ya inscrito el acuerdo de disolución, así como el cese de un administrador como consecuencia del  ejercicio  de  la  acción  social  de  responsabilidad  concurriendo  las  circunstancias  siguientes:

–    Constar adoptado por la junta general de la sociedad el acuerdo de disolución de la misma, acordando también la junta que se procediese al nombramiento de un liquidador por el órgano judicial. Ambos acuerdos constan inscritos.

–    La misma junta acordó la destitución de uno de los administradores solidarios y el ejercicio de la acción social de responsabilidad frente al mismo, acuerdo que no consta inscrito.

–    El artículo 32 de los estatutos sociales dispone que «con la apertura del período de liquidación  cesarán  en  su  cargo  los  administradores  y  quienes  fueren  administradores  quedarán convertidos en liquidadores, con igual estructura que, dentro de lo previsto por el artículo 16 de estos Estatutos, tenía el órgano de administración. No obstante, al acordar la disolución, la Junta General podrá: a) acordar que la estructura del órgano de liquidación sea otra cualquiera, individual, solidaria, conjunta o colegiada, de las previstas en estos Estatutos para el órgano de administración. b) Designar, en todo caso, a los liquidadores (…)».

–    Haberse  solicitado,  judicialmente,  la  designación  de  liquidador,  en  expediente  de  jurisdicción  voluntaria,  solicitud  rechazada  por  el  Juzgado  correspondiente.  En  vista  de  ello, celebrarse nueva junta en la que tampoco fue posible la designación de liquidador por falta  la  necesaria  mayoría  en  la  votación  del  acuerdo.  Posteriormente  y  en  demanda  reconvencional  –frente  a  la  demanda  de  nulidad  del  acuerdo  de  disolución–,  se  solicita  nuevamente la designación judicial de liquidador, demanda que es desestimada. En ambos casos,  pues,  la  solicitud  ha  sido  rechazada  por  los  órganos  judiciales,  de  modo  que  no  pudo llevarse a efecto esa «designación judicial de liquidador» que la junta general había acordado.

–     Consta  unida  a  la  escritura  testimonio  de  sentencia  firme  por  la  que  uno  de  los  administradores solidarios, vigente al tiempo de acordar la disolución, resulta condenado, como  consecuencia  del  ejercicio  de  la  acción  social  de  responsabilidad  frente  a  él  entablada por la propia sociedad.

La DGRN plantea las dos cuestiones, que uno intuitivamente tiene la tentación de responder a bote pronto.

La  primera  si  acordada  la  disolución, acordando la misma junta que el liquidador fuera designado por el órgano judicial, y produciéndose  la  designación  por  el  juez,  queda  o  no  excluida  la  aplicación  de  la  conversión automática de los anteriores administradores en liquidadores prevista por los artículos 376 LSC y 32 de los estatutos de la sociedad y, por  tanto,  si  es  o  no  ineludible  un  nuevo  acuerdo  de  junta  sobre  la  designación  de liquidadores.

La segunda si, inscrito el acuerdo de disolución, pero habiéndose ejercitado la acción social de responsabilidad frente a uno de los administradores, existiendo incluso sentencia  firme  de  condena,  puede  o  no  reflejarse  en  el  Registro  Mercantil,  con  posterioridad, el cese del administrador afectado justo como consecuencia del ejercicio de aquella acción.

Respecto a la primera cuestión, la DGRN en el marco de un razonamiento más largo llega a una conclusión a mi juicio correcta (la propia Sentencia del Juzgado Mercantil también llegaba a esa conclusión)

Así  pues,  no  producida  designación  inicial  de  liquidador  alguna,  ya  que  la  junta  no nombró  a  persona  o  personas  determinadas,  sino  que  adoptó  un  acuerdo  cuyo  cumplimiento devino imposible por no acoger los órganos judiciales la pretensión de que el  liquidador  fuera  judicialmente  designado,  la  situación  es  equiparable  a  no  haber  designado la junta liquidador alguno, y la consecuencia ha de ser, por tanto, la conversión automática de los anteriores administradores en liquidadores, sin que sea preciso ulterior acuerdo de la junta, como exigió el registrador en su nota de calificación. El defecto por tanto, ha de ser revocado.

También se plantea si esa  sucesión  automática  de  cargo  de  administrador  en  liquidador precisa o no de una aceptación expresa, como la contenida en el documento presentado  a  inscripción. Dice la DGRN al respecto que el defecto  consistente  en  no  poder  reflejar  la  aceptación  del  cargo  de  liquidador  «sin  que conste el acuerdo de la junta general procediendo a ese nombramiento», ha de revocarse totalmente.

La segunda cuestión también presenta interés: dice la DGRN que versa sobre  el  reflejo  registral  del  cese  de  uno  de  los administradores  solidarios  como  consecuencia  del  ejercicio  de  la  acción  social  de responsabilidad,  una  vez  inscrito  el  acuerdo  de  disolución  de  la  sociedad.  Señala  el registrador  que  una  vez  producida  la  disolución,  dicho  administrador  ya  ha  cesado  por aplicación  del  artículo  374.1 LSC «Con  la  apertura  del período  de  liquidación  cesarán  en  su  cargo  los  administradores…»,  y  que  por  lo  tanto  aquel  cese  no  puede  hacerse  constar.  En  principio,  constando  en  el  Registro  que  un  administrador está cesado, parece difícil acceder a una nueva constancia del cese. Pero ocurren dos cosas: una que debe de atenderse a la sucesión temporal de las causas que originaron uno y otro «cese» y que debe de atenderse también a los efectos que de la falta de constancia del cese a consecuencia del ejercicio de la acción social de responsabilidad puedan derivar.

Como el caso presenta matices que conviene tener en cuenta, dejo la argumentación completa. De nuevo me parece que la solución de la DGRN es la más razonable y que mejor alinea los intereses en juego.

De conformidad con el artículo 238.3 LSC «el acuerdo de promover la acción (social de responsabilidad) o de transigir determinará la destitución de  los  administradores  afectados».  Si  bien  en  el  momento  de  la  calificación  no  se acompañó el acta de la junta […] que acordó la disolución, lo cierto es que la sentencia firme testimoniada en el documento calificado (sentencia por la que se condena al administrador como consecuencia del ejercicio de la acción), reseña que en dicha junta se acordó promover el ejercicio de la misma. Es decir: consta debidamente acreditado, en el documento judicial, el acuerdo de la junta a que el artículo  238  se  refiere  y  que,  por  lo  tanto,  determinó  la  inmediata  destitución  del  administrador. El hecho de que no accediese al Registro en su momento y que sí accediese el  inmediato  acuerdo  de  disolución  no  puede  convertirse  en  obstáculo  para  su  acceso  posterior. Y ello porque la destitución del administrador frente al cual se ejercitó la acción conlleva  que,  cesado  por  tal  causa,  no  pueda  operar  respecto  de  él  la  automática  conversión  en  liquidador  acordada  la  disolución,  caso  de  resultar  de  aplicación.  La  consecuencia de la negativa a la constancia registral de dicha destitución implicaría que el administrador,  respecto  del  cual  toda  confianza  social  ha  quebrado,  hasta  el  punto  de exigirle  responsabilidades  por  su  actuación,  podría  seguir  apareciendo,  en  su  caso  y  al  menos registralmente, ostentando el cargo de liquidador […] [D]adas las infructuosas actuaciones  para  obtener  la  designación  judicial  de  liquidador  o  liquidadores,  según lo inicialmente  acordado,  los  anteriores  administradores  habrían  de  detentar  el  cargo  de  liquidadores. Pero si respecto de uno de ellos se promovió, cumpliendo el acuerdo de la misma junta, la acción social de responsabilidad, su cese en base a ello determina su no conversión en liquidador. Y ello sin perjuicio, en su caso, de los efectos que, respecto de terceros,  puedan  haber  producido  los  asientos  registrales  desde  la  fecha  en  que  se  constató  en  el  Registro  el  acuerdo  de  disolución  hasta  aquella  otra  en  que  quede  constancia  del  cese  del  administrador  por  exigencia  de  responsabilidades  frente  a  él  (artículos 20 y 21 C.com.y 7, 8 y 9 RRM).

La foto está tomada en el mes de abril en el muy recomendable Borough Market en Londres.

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Una respuesta to “Conversión de administrador en liquidador (mediando unas circunstancias especiales)”

  1. Luisa Says:

    La conclusión a la que llego yo es que el registrador es un cabeza cuadrada que carece de la mínima finura juridica que tienen el comentarista y la Dirección General. En qué manos se encuentran las sociedades… no?

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