Archive for the ‘Reflexiones generales’ Category

Bowie, Cristina, Cataluña

11 enero 2016

Lunes lleno de noticias.

  1. Empezamos la semana con la noticia del fallecimiento de David Bowie, justo unos días después de que apareciese su último disco y de que cumpliera 69 años. Incluso aquí habíamos aprovechado su arte para ilustrar una entrada sobre juntas celebradas por videoconferencia. Bowie da incluso para una entrada mercantilista, como atestigua, por ejemplo los artículos que le ha dedicado hoy mismo el FT a cuenta de la titulización de su catálogo previo a 1990: ‘Bowie Bonds’ blazed a trail through capital markets y A short history of the Bowie Bond. Bowie, el músico, el actor, el anticipador de tendencias … el personaje que nos ha acompañado, siempre un paso por delante de los demás, desde que tenemos uso de razón.

Pongamos música. Seguramente,  mi escena favorita de una canción dentro de una película. Modern Love en Mauvais Sang

 

2. Cualquier otro lunes -o incluso este si no fuera porque Woody Allen me ha dado un título que hace inexcusable referirme al caso-, el juicio iniciado en Palma esta mañana no hubiera merecido un comentario aquí. De entrada, no me gusta comentar litigios en marcha. Me gusta respetar la presunción de inocencia y prefiero no opinar -por escrito- de cuestiones que están sub iudice. En este caso podría aportar como valor añadido alguna información que no es pública y notoria. Anécdotas de sobremesa, si se quiere, que me vienen de distintos sitios, casuales todos ellos, pero bastante próximos: a un nivel de two degrees of separation de varios de los actores (principales) de la obra-. Lamentablemente, tengo la costumbre de respetar de manera escrupulosa el off the record. Como mero opinador externo, solamente apunto que nos convertiremos todos en expertos en la doctrina Botin y que lo que se diga en Palma podrá servir para realizar alguna acotación al margen sobre responsabilidad de administradores.

3. La investidura del nuevo president de la Generalitat me deja, como decía la canción, gran inquietud y bajas calificaciones -lo siento, alumnos-. La razón esencial, la absoluta falta de conocimiento elemental del derecho que muestran los 70 votantes del sí (y los dos abstencionistas). Imagino que habrá quien en su ignorancia se crea eso del mandato democrático (tengo en el horno otra reflexión sobre eufemismos y subversión del lenguaje) pero da igual.La ignorancia del derecho no exime del cumplimiento de las reglas elementales (ni las menos elementales, claro).

Hay que repetir hasta cansarse que para modificar un marco legal lo primero que hay que hacer es respetar las normas que preve ese marco legal para  ser modificado. Me parece tan absurdo tener que escribir eso, que vuelvo a Bowie y su música. Solo, o en compañía de otros.

En el homenaje a Freddie Mercury, con Annie Lennox una estupenda Under Pressure. En Berlin, como no, homenajeando a Bertold Brecht y Kurt Weill. Con Jagger haciendo una gloriosa versión de Martha Reeves & The Vandellas, grabada para el Live Aid en 1985 de un tirón, deprisa y corriendo. Y con Arcade Fire demostrando que nadie como él para captar el Zeitgeist.

 

 

 

Editorial: Hay vida después del 27S

26 septiembre 2015

Los grandes periódicos anglosajones -en una costumbre importada luego aquí- tienen por costumbre hacer un editorial en época electoral pronunciándose por alguno de los candidatos. Yo no soy un gran periódico anglosajón, ni me voy a decantar por nadie, pero hago un editorial, que hoy me apetece.

Empiezo con un caveat. Podemos simplificar diciendo que hoy hay que decidir entre dos bandos, unionistas e indepes. Yo no soy indepe, así que no voy a votar a ninguna de las dos listas que presentan. Ya no es solo serlo o no serlo, que al final, no deja de ser una cosa emocional, y un sentimiento tan respetable como el otro. Es la frivolidad con que se plantea una modificación estructural de primer nivel. Me asombra que se hable de DUI, con unas condiciones que no se aceptarían ni en una comunidad de vecinos. Me deja atónito que se hagan malabares con las mayorías de votos y de escaños, quedando totalmente olvidadas las amplias mayorías que se reclamaban en las elecciones anteriores, y que el número 4 de la lista actual no obtuvo ni de lejos.

Del lado del “NO” tengo muy claro que no voy a votar a algunos de ellos. En realidad no me apetece demasiado votar por ninguno de los cinco que tienen opciones de entrar en el Parlament pero sinceramente, creo que no está la cosa para decantarse por alguien que no tenga opción alguna de escaño. Así, acabaré votando por algunos de los dos que me han quedado a base de descartar a los que me gustan menos. Pista: no votaré al partido de Gran Jefe Plasma. Tampoco a los naranjitos, cuyo eje central y esencia básica de ser no comparto. Me quedan tres, que en realidad son dos, porque votar a los antiguos socios de CDC -aunque su posición en EL tema está cercana a la mia (algo así como un Unionismo con correcciones del modelo)- me parecería feo legitimar todo lo que han hecho en estos años de responsabilidad (al menos me han dado la idea para poner la canción de arriba, la estupenda Guilty by Association). El candidato bailongo es que el me cae mejor, el que me parece más agudo, pero no me gusta nada la mochila que lleva detrás (desde FG y su torpe carta, al candidato bajo en calorías Pedro o más lejos, la vacua Susana). Los otros, los que quedan, tampoco me ofrecen fiabilidad alguna y desde luego nunca les votaría si tuvieran opciones de ganar, pero también están en esta idea de Unionismo con correciones.

Algunos episodios recientes me han generado sensaciones que van del estupor a la indignación y la vergüenza ajena. Creo que hasta Gandhi les daría una colleja a estos aprendices de apóstoles de la paz que como decía García, no pueden representar a nadie porque no pueden representarse ni a sí mismos. Encima luego habla el ministro del Interior (llevo semanas con un post titulado Presunciones Fernández en la bandeja de borradores) y me dan ganas de exiliarme a Cicely, Alaska. Allí estaban casi todos locos, pero la vida era divertida.

CPrBW1nW8AE6AHuComo dijo Escarlata O’Hara, después de todo, mañana será otro día.

Rudolf von Ihering y Olivia Newton-John

7 enero 2015

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El otro día en la sobremesa estaba con mi madre y en la conversación salió Olivia Newton-John. Ella me dijo “hace años tu padre decía que su bisabuelo o tatarabuelo era Von Ihering”. Yo la miré extrañada. Pero si lo dice mi madre … y encima dice que lo decía mi padre … así que lo busqué. Y sí. En la wiki inglesa sin ir más lejos (en la versión española curiosamente no sale). Toda la vida se ha dicho de ella que era australiana. En realidad nació en Cambridge y por parte materna es de origen alemán. Y menudos ascendientes. Nieta de premio Nobel de física y emparentada con Ehrenberg y el propio von Ihering.

Olivia Newton-John was born in Cambridge, England, to a Welsh father, Brinley (“Bryn”) Newton-John, and a Berlin-born mother, Irene Helene (née Born), the eldest child of the Nobel Prize-winning atomic physicist Max Born.[4][5] Her mother’s family had left Germany before World War II to avoid the Nazi regime (Newton-John’s maternal grandfather was Jewish, and her maternal grandmother was of paternal Jewish ancestry). She is a distant relative of comedian Ben Elton.[4] Her maternal great-grandfather was jurist Victor Ehrenberg and her matrilineal great-grandmother’s father was jurist Rudolf von Jhering.

 

Después de estas impactantes revelaciones solo queda poner un video. Como la original la conoce todo el mundo, vamos con una versión.

 

 

 

 

 

No es lo mismo la doctrina del agotamiento que el agotamiento de la doctrina

4 septiembre 2014

Los cursos con el plan de Bolonia son más largos. Este año, y no es el primero, empezamos las clases antes que los estudiantes de primaria y secundaria. Entre repescas y trabajos de final de grado este mes de julio los pasillos de la Facultad estaban más concurridos que antes. Por razones de organización y diseño de los grados también se ha perdido esa estupenda costumbre universitaria de ser el único sitio donde las horas duraban cuarenta y cinco minutos, lo que tenía a mi juicio pleno sentido por ser el periodo de tiempo más adecuado para mantener la concentración del que habla y de los que escuchan (no en vano los partidos de fútbol duran 45 minutos en cada tiempo, pues no es posible mantener la concentración del espectador durante más rato). Esa duración era ideal bajo el ancien régime. Ahora hay maratones de tres horas (se supone que sin pausa -já-). Es verdad que el planteamiento nuevo implica que la dinámica es distinta. El diseño parece vagamente inspirado en una especie de modo tertulia con moderador donde la gente -como en las tertulias de verdad- habla sin tener mucha idea. Al menos ese es el diseño. En la práctica los estudiantes participan cuando han podido trabajar previamente en base a unas ideas, han podido manejar materiales diversos -legislación, doctrina, jurisprudencia- y han sido colocados previamente en un contexto. Cualquier día nos encontramos que el profesor es rebautizado como contextualizador, y se nos va a prohibir ir más allá y aportar ideas. Y pobre del que de los buenos días sin haberlo puesto previamente en la guía docente y el cronograma de la semana.

En fin, para que el título no se quede en un mero juego de palabras podemos traer aquí lo que venía a tratar inicialmente. Una reciente STS sobre el agotamiento entre otras cosas. La comentamos otro día, que hay que reservarse. Suerte que nos queda agosto y las baterías están ahora al máximo de carga.

De la chistera y levita a la corbata

9 mayo 2014

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Código de comercio (1829): Art.1.154. La mujer del quebrado no tiene voz en las deliberaciones relativas al convenio

Aprovecho para saludar a la doctrina y recomendarles que visiten

19 septiembre 2013

MI blog

Me dieron ganas de poner eso en una surrealista cadena de e-mails que daría para un apéndice de la “La tribu universitaria” de Alejandro Nieto.

¿Quién puede silbar La Marsellesa?

18 abril 2013

Casablanca

No me refiero a poder en el sentido de saber hacerlo. Porque podría hacerlo casi cualquiera. De hecho es fácil. Como le decía la Bacall a Bogart en Tener y no tener, “Sabes silbar, ¿no? Sólo tienes que juntar los labios y soplar“. Tampoco me refería a silbar en ese sentido, sino en su acepción de “manifestar desagrado y desaprobación con silbidos u otras demostraciones ruidosas“. A lo mejor en ese caso el título correcto sería ¿Quién puede silbar a La Marsellesa? pero entonces hubiera tenido que cambiar la introducción. Es curioso que a veces pasa, escribiendo un artículo, por ejemplo. Uno encuentra una frase que le gusta y no la cambia aunque eso le obligue a dar alguna vuelta de más. Eso pasa a veces por hacer prevalecer el estilo sobre el resultado.

A lo que iba. El miércoles pasado fui al Camp Nou a ver el partido contra el PSG. El ambiente era tenso, no era una tensión electrizante, sino una tensión malrollista. De hecho, en mi grada, sitio que es siempre muy pacífico, presencié dos conatos de pelea. La numerosa afición francesa se agrupaba en lo alto del gol sur. Eran unos pocos miles y eran muy ruidosos. Es difícil acallar al Camp Nou en unos cuartos de Champions, pero el otro día pasó. Como de costumbre, fue el árbitro el que ayudó a romper ese silencio espeso del público local con alguna decisión que hizo “desatar las iras del respetable” (estupendo eufemismo). Luego vino Messi y fue otra cosa. Pero eso se ha contado eso ya. A mí me interesaba más contar otra parte.

En concreto el momento en que los seguidores franceses se arrancaron a cantar La Marsellesa de manera masiva. Creo que nunca había presenciado a tanta gente a la vez cantando La Marsellesa. Y me gustó. Pensé en seguida: vaya, la canción de Casablanca. Sí, está As time goes by, claro (por cierto, nadie pronuncia la frase “tócala otra vez Sam” eso que es casi un eslogan, lo acuñó Woody Allen), pero cuando escucho La Marsellesa siempre pienso en Casablanca. Y en ese momento que es siempre emocionante, aunque lo haya visto un montón de veces.

El público abucheó mayoritariamente. Y yo pense ¿quién puede silbar La marsellesa?. El público del Camp Nou, por lo que parece. Pero también el público del Vicente Calderón o el mismo del Stade de France. La lista se alarga así que lo dejo ya no vayamos a acabar en algo como “bueno, pero aparte del alcantarillado, la sanidad, la enseñanza, el vino, el orden público, la irrigación, las carreteras y los baños públicos, ¿qué han hecho los romanos por nosotros?” (se dejaron el Derecho Romano, por cierto).

Everybody knows

25 enero 2013

Estos días me ha venido a la memoria un artículo que publicó Francesc de Carreras en La Vanguardia en 2004 en el que se refería al amplio conocimiento que existía en la sociedad barcelonesa de las actividades del juez, del abogado o del financiero. Todos lo sabían, nadie decía nada. Esa es la esencia del artículo. Los casos que han salido estos días reflejan de nuevo esa realidad: 22 millones de euros en Suiza ¿y nadie sabía nada?.

Casi cómico es el caso de Amy. Escuchaba ayer al ex ministro Caldera dando “explicaciones” en la radio y pensaba lo mal que estamos. La falta de control y la dejación de funciones de las personas que protestan por no tener poderes sobrenaturales impide detectar que -más allá de la persona exista o no- se pagan unas cantidades más que respetables exorbitantes por unos artículos de escasa difusión (¿alguien los ha visto?) y que no parece que alcancen la excelencia.

Del Everybody knows al Vosotros no sabéis. Recomiendo este libro de Andrea Camilleri, interpretando los pizini, trocitos de papel con instrucciones en clave, que Bernardo Provenzano enviaba desde la clandestinidad en la que estuvo más de 40 años.

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Interés de grupo y mass media

11 enero 2013

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La referencia -escueta- al interés de grupo es una de las cuestiones que más me ha llamado la atención del documento de la UE al que me refería en una entrada anterior. An EU-wide move towards recognition of the concept of ‘group interest’ would be welcomed by stakeholders. En realidad no es nada nuevo, desde el informe Winter y antes ya se viene hablando de esta cuestión a nivel comunitario. En España también: cfr. al respecto los artículos 594 y 595 de la Propuesta de Código de Sociedades Mercantiles de 2002. Para un estado de la cuestión, entre la doctrina, por citar un trabajo muy reciente, por todos: J.M. Embid Irujo, Ante la regulación de los grupos de sociedades en España, RDM, n. 284, 2012,pp. 25-52.

A menudo me acuerdo el interés de grupo cuando estoy leyendo el periódico o viendo la televisión. Desde la época de William Randolph Hearst y su trasunto Charles Foster Kane esa idea del interés de grupo (de comunicación) aparece continuamente.

Un par de ejemplos: de hace algunos años, el caso Echevarría (crítico de Babelia que firma una crítica negativa contra un lanzamiento estrella de Alfaguara). Más reciente, lo que cuenta en esta estupenda entrevista Victorino Ruiz de Azúa: “[…] desde mediados de 2010, cuando su fondo aportan 650 millones de euros y entra como copropietario en Prisa, el diario ha publicado una media docena larga de artículos suyos sobre las más variadas temáticas: la democracia, el comité de ideas a largo plazo para California, Costa de Marfil como ejemplo de mal gobierno, fragmentación de la eurozona, claves del G-20… El señor Berggruen se convirtió de repente en un oráculo, un articulista de lujo del que se publican artículos a página entera desde mediados de 2010, cuando metió dinero en El País”. Por cambiar de grupo, ¿puedo fiarme de La Vanguardia cuando da noticias relativas a TV3 que vienen sin firmar y aparecen descontextualizadas? Hay que tener en cuenta que La Vanguardia tiene un canal de TV (8TV) y un grupo de emisoras de radio (encabezadas por RAC-1) que compiten directamente con Catalunya Radio y con TV3.

Es la competencia, estúpido

3 diciembre 2012

Siempre me gustó el lema que se popularizó en la campaña que llevó a Bill Clinton a la presidencia en 1992. Aunque formaba parte del argumentario interno de su equipo de campaña, trascendió al exterior y tuvo un éxito más que notable, y como se dice en la wiki se ha convertido en un snowclone. Yo mismo la uso con frecuencia. En época electoral siempre pienso que votaría al candidato que llevara como eslogan “es la educación, estúpido”. También lo he usado aquí para referirme a las normas que innecesariamente complican las cosas.

A lo que iba. Advierto, por supuesto, que no se puede prejuzgar nada y que debe respetarse el principio de presunción de inocencia, pero no puedo dejar de subrayar la conexión. Leo en la prensa de hoy que en las investigaciones que se llevan a cabo en Sabadell, los sectores que están bajo sospecha junto a la sempiterna adjudicación de obras públicas son servicios funerarios y recogida de basuras. Lo primero que me viene a la cabeza: vaya, justo donde menos competencia hay. Sobre servicios funerarios, véase Francisco Marcos El coste de la muerte. Competencia y Consumo En El Mercado de Servicios Funerarios y también el Estudio sobre los servicios funerarios en España

No es casual que Tony Soprano se dedicara a la gestión de residuos. Como tampoco lo es que desde On the waterfront (La Ley del silencio) a la segunda temporada de The Wire lugares como el puerto y los servicios portuarios, donde la competencia es deficiente, se hayan convertido en escenarios ideales para tramas similares a las que hoy nos han suscitado esta reflexión.