El curioso caso de Promobilletes


Promobilletes compra títulos de transporte multivaje por los canales oficiales, a los precios oficiales (y únicos) y los revende a un precio inferior a su coste porque tienen patrocinadores: el envío de los billetes al domicilio de los compradores venía acompañado de publicidad. La Autoridad competente, llamada ATM y Promobilletes se reúnen y Promobilletes anuncia que deja de funcionar, al menos temporalmente, aunque las partes están siendo muy discretas acerca del desarrollo de las conversaciones.

Eso sí, llevo tres días leyendo genéricas referencias a “problemas legales” y la verdad es que desde un punto de vista mercantil (marca, competencia desleal …) no se me ocurre ninguno: títulos genuinos, adquiridos por el único canal posible y revendidos después con beneficios para todos, los consumidores, Promobilletes, los patrocinadores, y por supuesto la ATM, que seguramente hasta vende más. Ignoro si se invoca alguna disposición de índole administrativa pero estoy intrigado y quiero saber qué “problemas legales” se alegan en concreto (añado un rato después que deduzco que debe ser una -absurda- norma autonómica: leo en El Pais que la Generalitat alertó a los emprendedores de que no disponían del permiso para vender billetes de transporte).

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2 comentarios to “El curioso caso de Promobilletes”

  1. Antonio Says:

    Pues a salvo de una consideración más detenida, se podría apuntar que la justificación de la norma autonómica, más allá del mimetismo que impide la reventa de entradas a espectáculos por el Rd de policía (art. 81), podría estribar de un lado en garantizar que todo usuario del transporte básico urbano pague la misma cantidad evitando generar una competencia de forma artificial como en los aviones -una suerte de “paz social”- y por otro lado evitar que se asocie el producto -el billete- con la publicidad potencialmente indeseable de sujetos que sin consentimiento de la empresa pública le acplan y le asocian su imagen -caso de insertar físicamente, p.ej., en un periódico publicidad ajena sin el permiso del editor del mismo, rebajando por ello el precio final del producto fijado por aquél-. En fin, tendría que pensarlo más pero tal vez u digo tal vez vayan por ahí los tiros…

  2. merchantadventurer Says:

    Pues seguramente tengas razón Antonio, y por ahí vaya la norma, quizás mantener una especie de “control de autenticidad”, a través, por decirlo así, de una especie de “distribución selectiva”. Lo que pasa que yo pensaba en términos de agotamiento del derecho de marca, los casos de reenvasado, reetiquetado y demás y no veía que esto acabara de encajar ahí. En todo caso sigo mirando a ver si existe una norma concreta cuya infracción se alega. Un saludo

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