Origen de la noción de joint venture en los EEUU y doctrina ultra vires

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Un apunte sobre la doctrina ultra vires extraido de las páginas 92 y siguientes de mi monografía La sociedad conjunta (joint venture corporation) con algunas modificaciones para aligerar el texto y las notas que no tengan relación directa con la cuestión.

La fotografía sacada de oldpicsarchive se titula Madison Avenue and 36th St, New York circa 1885

 Origen y evolución de la noción de joint venture en EEUU 

Es común datar en 1808 la primera aparición de la expresión joint venture en una decisión judicial en los Estados Unidos(1). En sentencias posteriores los propios tribunales estadounidenses manifestaron serias dudas respecto a  cómo y por qué apareció la joint venture(2). La doctrina también se hizo eco de ellas(3). Se han dado dos razones importantes para justificar la inseguridad: las primeras sentencias que emplearon la expresión no explicaban con claridad el sentido exacto de la misma. En segundo lugar, se ha señalado la falta de acierto en la jurisprudencia posterior (de principios del siglo XX) a la hora de explicar las fuentes de las que deriva el concepto.

Durante el siglo XIX se repite la aparición de la expresión en distintas sentencias(4), pero, como señala Mechem, parece probable que en todos esos casos los tribunales la empleasen para describir el objeto o propósito de la relación, y no la especial vinculación que se establece entre las partes . A finales del siglo pasado la jurisprudencia norteamericana empieza a señalar de manera reiterada que la joint venture es una figura con características propias(5). Parece clara la razón de la reaparición de la expresión, en esta ocasión con un sentido más definido: la doctrina ultra vires, que impedía que sociedades de capital fueran socias de sociedades de personas por entender que se vulneraba la limitación en el objeto(6). En otros términos, una corporation no podía formar parte de una partnership, pero sí de una joint venture. La doctrina ultra vires fue, pues, la razón de que los tribunales estadounidenses crearan la distinción entre la partnership, y la joint venture, a la que consideraban como una partnership para un solo proyecto, de ahí la importancia que tiene este elemento ocasional en las definiciones dadas por doctrina y jurisprudencia en los EEUU (7). Sin embargo, de acuerdo con un importante sector doctrinal, la nueva creación jurisprudencial no era más que un subterfugio empleado por los tribunales, precisamente para eludir la rigidez de la doctrina ultra vires(8). Los tribunales expresaban de esta manera un cierto rechazo a la doctrina ultra vires, aparecida en una época en la que las corporations eran contempladas con cierta desconfianza, y muy escasas en número, razones que determinaban la imposición de un régimen restrictivo en relación a los poderes de la sociedad. La distinción entre partnership y joint venture no era, pues, convincente para la doctrina mayoritaria. Aunque la doctrina ultra vires ha ido perdiendo importancia a lo largo del siglo XX(9) , aún sigue aplicándose en supuestos concretos, basados fundamentalmente en el abuso de la personalidad jurídica(10) . En definitiva, a finales del siglo XIX los tribunales estadounidenses bautizaron la expresión tal como es conocida actualmente en el ámbito del comercio internacional. La cuestión que se podría plantear es si al denominarla así se remitieron conscientemente a las Merchant Adventures o la designaron de esa manera porque era una forma, meramente descriptiva, de definir la figura (11) .
(1) Vide por todos, MECHEM, The Law of Joint Adventures, Minn. LR, vol 15, 1931, p. 661. En 1808 se empleó la expresión en dos casos: Hourquebie v. Girard y Lyles v. Styles. Con mayor exactitud, se hablaba de joint adventure, o aventura conjunta. Posteriormente se simplificó y se cambió la denominación por joint venture.
(2) Crane Co. v. Stokke, citado entre otros por WILLISTON, A Treatise on the Law of Contracts, cit., p. 544, nota 2 […] el tribunal señaló que “el concepto de joint venture como una relación legal o una asociación sui generis es de genuino origen americano, fechado alrededor de 1890. El porqué y el como de su origen es algo que nadie parece saber con exactitud”. Parece, pues, que ni siquiera los propios jueces estadounidenses de la época tenían muy claro el momento en que aparece ni el porqué.
(3) MECHEM, op. cit., p. 660 señala textualmente: “Históricamente no parece haber explicación del concepto de joint adventure. Parece que las partnerships han sido reconocidas como una relación legal mucho antes de que hiciera su aparición en el derecho la moderna teoría de la joint adventure, aunque las situaciones de joint adventure son generalmente mucho menos complejas y mucho más susceptibles de haber existido en las etapas anteriores del desarrollo económico”.
(4) MECHEM, op. cit., p. 661, nota 54, menciona sentencias de los años 1808, 1815, 1838, 1846 y 1868, en los que hay referencias a la joint adventure.
(5) Es común mencionar el caso Ross v. Willet (27 NYS, 785) de 1894 como primera referencia a la joint adventure como una relación legal de características propias. Cfr. MECHEM, op. cit., p. 661, nota 55. Según señaló el tribunal, “una joint venture es una partnership limitada; limitada no en el sentido legal referido a responsabilidad, sino a su objeto y duración; y bajo nuestro derecho, joint adventures y partnerships se rigen por las mismas normas”. La sentencia cita a su vez el caso Hubbell v. Buhler, de 1887, que se expresa en términos similares.
(6)La doctrina ultra vires es definida en la actualidad como aquella “relativa a los efectos de actos de una sociedad de capital (corporate acts) que excedan de los poderes o el objeto establecido por la sociedad. Actualmente se reputan válidos los actos de la sociedad aunque puedan ser ultra vires” (HAMILTON, The Law of Corporations in a Nutshell, 3ª ed. 1991, p. 486).
(7) HENDERSON (The corporate partner: an exercise in semantics, cit., p. 551) se refería a las joint adventures como el “vehículo mayoritariamente empleado para evitar los resultados insatisfactorios de la doctrina que prohibe la existencia del corporate partner“, esto es, que una sociedad de responsabilidad limitada fuera socio de una sociedad de responsabilidad ilimitada. En el mismo sentido, BONVICINI, op. cit. p. 570, LE PERA op. cit. pp. 25 y 67.
(8)Vide especialmente ROWLEY, The corporate partner, en Minn. L.R, vol. 14, 1929, pp. 769 y ss.
(9) En 1950, el § 7 de la Model Business Corporation Act señalaba que un acto de una sociedad de capital no será invalido por el hecho de que la sociedad no tuviera capacidad o poder para realizarlo. Muchos Estados adoptaron esta norma. La versión de 1984, la llamada Revised Model Business Corporation Act, mantiene el mismo criterio.
(10) HAMILTON, op. cit., pp. 52 y ss. EASTERBROOK y FISCHEL (The Economic Structure of Corporate Law, 1991, p. 102) consideran lógico, desde un punto de vista de eficiencia económica, el declive de la doctrina ultra-vires.
(11) Las dudas en este sentido eran manifestadas por quienes estudiaron la cuestión detenidamente en el primer tercio del siglo XX. Así, nos dice MECHEM (p. 661) “Cuanto de este lenguaje fue el resultado de una elección consciente y cuanto el resultado de un precedente o conveniencia en la expresión no se sabrá nunca”.

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